Sí... la figura taciturna de tus ángeles morenos
al toque del café matutino regado en tu cama,
haciendo un juego con las persuasiones de mi lengua
inclinándose al trazo abierto de unas piernas...
Le decían al comedor,
que esa noche la cena ahí no se serviría...
Ni pétalos, ni vino o coñac,
ni siquiera la Judit de Klimt en su primera versión
puesta sobre la cera aún caliente;
sólo necesitaban los ojos un poco del Vesubio,
un poco de planear las estrellas en tu faz de carne.
Sólo, la noche como cobija,
y el viento dispuesto
a soportar la pesadez de los fluidos matemáticos
que tienen las erecciones gubernamentales del "amor".
Abril 22 de 2006
Nunca pudo estar el amor más vivo,
cuando de cara estuvo a la muerte.
Nada más obvio que una mirada
rechazando la barbarie de la noche
de lápices manchados por sangre de murciélagos
atiborrados en una jaula destinada a abrirse
desenvolviendo los acertijos desafiantes de la gravedad.
Besó sus labios mojados por el fuego de la chimenea,
le robó algo que él esperaba fuera robado,
lo dejó, alzando vuelo en pies de un ángel negro para que tomase color.
Nunca pudo la muerte estar más muerta
cuando de cara a la noche
en esos días de embriaguez Dionisiaca
besó una estrella
que llevaba por nombre: Amo.
Domingo 14 de Mayo del 2006
CRAYOLAS
Y de mis estrellas doradas colgadas de tu pelo
abro mis crayolas de colores
las libélulas azules y blancas de amores.
Gira la rueda de una bicicleta
y de mi bolsillo cae la caja de Pandora
que para ese entonces fuera una cajilla de fosforillos
llena toda ella de palabras sinceras
colocadas al final de mis cuadernos
cuando en el recreo te miraba
y el sol contigo en las mañanas despuntaba.
Guardé mis crayolas
mis hojas sueltas de poesía,
a las libélulas sus alas azules se les despegaban
era el colbón que ya no funcionaba
al ver que tú ya no me veías,
pues las estrellas doradas solas del cielo colgaban
después que pisoteaste la cajilla de fosforillos
que en mis manos el corazón con crayolas rojas
me quemaban con el agua
y me ahogaban con el fuego.
Mayo 30 de 2006
UNA TARDE EN LA...
En una biblioteca donde el reloj no existe
más allá de la vinculación de no ser nadie,
un paralelo inexistente entre lo presente y lo posible,
con un arsenal de tatuajes y musicales bien hechos
en una guitarra que después del después
se ha quedado sorda.
Pues los "pájaros del infierno" me seducen y me retan
a buscarte quererte conocerme
y entrar en el sepulcro de tus piernas
combinadas con un más allá de la pasión desproporcionada
cuando sólo se piensa en un vendrá
y no en un irá.
Mayo 31 en la Tarde
UN OSO
Anoche necesitaba no sólo la cobija
la almohada o el colchón;
necesité también de un oso de peluche,
que no fuera tan baja, apagado,
medio rayado o con ojos de león;
necesitaba un oso que me abrazara
y sofocara las ansias del hipersomnio
acogiendo mi cuello de respiro
con el núcleo de vibraciones que se daban lugar
en todo el lagar de mi redondeada caja
titulada pecho.
No encontré el oso deseado
apenas uno muy tieso y muy bajo
con los ojos perdidos
su cuerpo rayado por el son
de los penúltimos besos.
Tomé la almohada imaginando que ese oso de león no era yo,
ni que tú te habías perdido por el sendero del espejo.
Mayo 31 de 2006 11:45 pm
DIME SI NO ES LINDA
Ella es simplemente una palabra,
una voluptuosidad que hace quedar
pequeña al mar.
Una sublevación en días de dictador,
que se lanza hacia la lógica ecuación
de una pregunta que nunca se agota.
Una gota de fuego que se filtra en la nieve,
muriendo y renaciendo
en la espuma de un volcán
que ahora no puedo nombrar
y su olor hace parte de mi imaginación,
y busco en sus cabellos: Caja de Pandora,
algún sentimiento encubierto.
Junio 2 de 2006 12:30 pm
LUDÓPATA POR TU CAUSA
Apostaré a no perder
aunque contra un muro de ladrillos
me dé.
Apostaré contra un naipe marcado,
a tus labios suaves que un día
quizás por error
en búsqueda de tu mejilla
llegué a saborear
que los ángeles también
tienen labios.
Junio 2 de 2006 10:35 pm
Delicada como un lirio,
ligera como una pluma,
bella como la noche estrellada de Neruda,
y abiertamente apasionada como la sangre de los poetas...
Y yo aquí enviándole señales de humo
a quien desee descifrar
lo que mi inconsciente corazón habla
y añora en los suburbios desquiciados del querer,
del haber, del futuro que no se distingue del presente...
Te pronuncio en ese dormir profundo que llevas,
ese mismo que me hace invisible ante tus ojos
y que te hace parecer dormida ante los míos...
Junio de 2006


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