MONOTONÍA
Las estrellas:
los mismos hoyuelos que noche a noche
apetece a los cráteres lunares.
Las discusiones con el viejo,
los maullidos en el tejado con los gatos,
el iceberg que nos separa a la hermana mayor,
las abejas que nunca regalan miel,
el ser un prófugo fumador pasivo.
Los libros:
desorbitados y perversos lectores
carcomen con cada punto vocal
un poco...
El bullicio:
hormigas en tropel
y caníbales en su cuartel,
no dan paso a la sensatez.
Las goteras de la casa,
las rupturas no curadas en 29 años de edad,
las metástasis del poder y del no poder,
las generaciones del antes y del después
y las de ahora con un raro tal vez.
Las bisagras viejas del barro,
los patios sucios del fervor,
los cuadernos amarillos del kinder
y la bicicleta vieja del incierto niño Dios.
Los escasos mimos de ella,
los besos de la otra aquella,
las masturbaciones del retrete,
las páginas que por bendita maña
en blanco no puedo dejar,
las salivas rojas y los párpados abajo...
Todo aparenta indicar
que esta vaina no va terminar,
algunas cosas se mantendrán;
una parte de la vida se volvió tan fetiche
como un Drácula absorbiendo sangre,
como la noche eterna de las cuevas
y el día interminable para el sol.
El medio rostro asomado
y no descubre un secreto.
La hoja y media que me sobra,
no le da espera a esta zozobra
cual desvela.
Las tarántulas que marchan airadas
en la túnica de los aburridos espejos
por ver los mismos cadáveres de anteayer.
El mismo color de tinta
que me siente al caminar
por un raudal de semillas yertas.
Las noticias insatisfechas de la tele,
los goles que nos meten
en tardes de besos atribulados
y el éxodo coloquial del tercer mundo.
Todo eso hace,
al día un mero nocturno de fiebre
y nauseas que paren menos que poco,
iguales a movimientos de espantapájaros,
a las tumbas que apenas si se estremecen
con las pisadas de algún descarado vivo
quien pueda saltar el abismo de estas horas.
Enero 3-4 de 2006
A:
Tiene un encanto de bruja,
o debiera decir: que embruja?
Unas líneas curvas de sensualidad arropada,
del musgo delicioso que esponja vida.
Acaso el dios permitido sólo crea la vida?
Si soy gentil, nada más fue por ella;
estrepitosa como noches cargadas
de sedientos escorpiones azules del firmamento,
y tan vulnerable como algodón mismo
de fases y sangres lunares
que también poseo en rojos lagares.
Si soy gentil fue
por su compasión divina;
no concreto ser clérigo
de falacias sin su realidad.
Y quiero gritar con Frankestein:
¡Vivo está!
Vivo, como el Arco iris, el Viento y el Tiempo,
A los que no pueden atrapar.
Como Obras de Arte Olvidadas,
más no desinventadas.
Enero 3 de 2006 8:44 pm
REALIDADES
No puedo ampararme a los rezos,
si la lluvia apagó el combustible de Dios.
No puedo halar de los gatillos,
cuando nunca me dieron un tiro que matar.
Puedo, apelar a los rezanderos gatillos
de las letras latinas del pálido lápiz;
si por aquellos no maté,
éstas matarán mi alma por ellos.
Sentir pasar al teatro de la muerte desfigurada;
de la muerte cerrándole como Artaud, los ojos a los órganos;
del teatro cruel transfigurador de nuestra realidad pueblerina,
del desmembramiento fatal en las bombas estalladas.
Balas en meza de billar:
pegan, rebotan y ¡Estallan!
Vuelve hiriéndole los ojos a la carne
y deteniendo las pulsaciones al vientre.
Si fuera justa la muerte,
no tendrían las noticias de la tele,
la desazón fornicadora
en comidas de hospitales.
Por último, como justa medida
están: los cocuyos que irradian,
las cigarras que cantan,
con el poco caos que nos resta.
Enero 12 de 2006 10:20 pm
QUERER
Ir hasta una estrella,
robar un pétalo de girasol.
Llegar al mismísimo sol,
quitar de su boca a mi boca
un poco de volcán.
Y calentar por último,
el pétalo con volcán,
bebiendo cara con cara,
penetrando mano con mano,
mezclando roca con barro.
Enero 12 de 2006
CAMINO HACIA LA...
No apagues la luz esta noche,
no la apagues;
ya mañana se cerrarán las avenidas
y el crepúsculo jamás será mío.
Es tan grave su alarido
que atravesando la indiferencia de los dormidos,
desgarra el diluvio del cuerpo mío.
Deberíamos esperarla así:
quietos, fríos, sin inmutarnos,
con una aguja entre la boca
y una inyección de cianuro
en los genitales para ella.
No es así;
así es la diferencia
entre la condena de la noche
y nuestra tibia sinfonía de vida.
No apagues la luz esta noche,
no la apagues,
Dios para mí
ya se ha dormido.
No apagues esa luz de la noche,
no apagues el destello de tus ojos,
ya habrá un eterno tiempo para eso,
cuando la luz ya no me encuentre
y mañana me encuentre la muerte.
Enero 15-16 de 2006
TABÚ
Tabú es observarte en la distancia
de vasos entreabiertos y sedientos:
el río suena, piedras lleva.
Es superarle el paso
a la desesperanza solitaria;
recortar del rosal, una amapola;
del opio, un cachito de marihuana.
Es darle alas al clavel encerrado,
de genealogías inversas
a las fotografiadas.
Pues tabú es,
tener las piernas para andar,
y no funcionar;
el conjunto de los diez para acariciar,
y no traspasar;
los colores de la lengua se fabricaron
para allanar vasos entreabiertos,
y por culpa del metiche de las narices, no profanarlos.
Quizás lleve también
la plegaría rota,
pidiendo a una manzana verde,
tener la dulzura de una cereza,
de un fruto rojo casi extinto.
Tabú es cuando las palabras van
iguales a almas del purgatorio,
envilecidas y marchitas
por un grito que no va para el oído,
y sí para el vacío.
Enero 18 de 2006 10:43pm
VINAGRE
Vinagre destilan los cirios
que enciendo en el altar
de la Catedral.
Vinagre beben
los corderos;
traen la garganta
atragantada en piedras.
Vinagres son los fluidos
de la rosa helada,
sembrada en cloacas
de ciudades solitarias
del cliché.
Enero 19 de 2006
D UNA IMAGEN
Una mujer que obsequie flores
con aromas de violeta;
sentires de mañana fresca,
con los prodigios de la transparencia.
La caña recién cortada,
enjuaga el minuto en su azúcar.
Rueda la bicicleta sobre la nube,
y son los ojos deslizándose
por un rayo de luz que les consiente.
Tus cabellos negros que no espero,
parecen una planta de enredadera
en suspicaz ascenso de un colibrí,
con la particular claridad en tus ojos.
Despulpar una Guanábana de la huerta,
mientras se le tocan sus senos de semilla,
y refresca el suelo con el jugo blanco
del soplo narrando sus cuentos.
Suponiendo, la noche no tenga cocuyos,
y a la luna estrellada le falte noche;
esconderé mis palabras adentro,
en tus labios mojados, para enmudecer.
Es, es así,
pretendo el hacer;
en el instante,
enmudecernos (besarnos) otra vez.
EJERCICIO D ESCRITURA
Unos días, meses, horas o minutos,
estaban pendientes en versen;
pues la telaraña en su entrepierna ya colgaba,
y la resequedad es sus arenas colocada estaba.
Vino ella esa noche que lo sabía,
ocultó primero su rubor de luna llena;
le susurró luego, apacibles palabras,
anunciaba su próxima parada.
Él, le esperaba acurrucado en los árboles,
corriendo en oleaje de amante ansioso,
que va por delante
con borbollones de vida.
Le tomó con sus manos de arena,
sus besos de peces,
sus luces de pueblo...
Ella respondió,
en alaridos de cántaros
sobre su pecho, cuello, manos,
y lo más importante: su cara.
Abrió las nubes de su blusa,
le amamantó no como madre
y sí como amante;
le sació con sus ojos
en fuego de relámpagos azules
que en él eran, uñas más suaves.
Deshojaron al fin sus caderas,
abrieron sus piernas
de nubes, alientos, oleajes
y sangre de la transparente.
El colchón de la tierra,
bastante húmedo ya se sentía;
los caminos oyeron algo de sus jadeos,
las flores de las veraneras
olfatearon esa peculiar aroma,
y las palmeras veían el vaho
sacado de sus conjuntos cuerpos,
cuando le retozaban
con sus delirios de anocheceres
al mismísimo viento,
no importara
que ella estaba arriba de los cielos,
mientras él dormía en las faldas de la tierra;
pues no importara cual intenso verano
en sus caminos se atravesara,
al fin volverían y entregados se hallarían.
Esa noche mis ojos les miraban:
eran el Río y la Lluvia
quienes copulaban.
Enero 28-29 de 2006 12:09am
DESPERTAR
4 de la tarde,
quizás 5 de la mañana.
Desciende el mercurio,
de números más
a números menos.
La cadena de sábanas.
La batuta absurda de cazadores frívolos
y demasiados patéticos de votos democráticos,
en desigualdades ilegales como el alcoholismo.
E irrumpe en mis sueños,
ese ruido vespertino del mercurio:
dormía yo, a horas de la noche,
con un cuerpo cianótico y frío.
Febrero 2 de 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario