SOBRE LOS CUERPOS DE LAS SOMBRAS

“Hay heridas que jamás sanan
y yo le causé un par de ellas”
Pablo Estrada



CUADROS

Un día cualquiera tomé un cuadro,
quizás era un Van Goth, un Frida,
un Rembrant, uno de los desconocidos,
tal vez uno de los plagiados, o ninguno.

Le desgarré la flor
que sólo crece en virtud del Tíbet.
Le dejé con el tallo flagelado
y los pétalos sin besos.
Le arañé.

Se descascaraba la epidermis de mi cara,
bajo el agua fría de la ducha
mientras regresaba a esto.

Dejé algunas de mis buenas cosas,
al nivel de la palabra aquella,
en el final del viejo Coronel
de un tal Gabo.

Y después de cada final,
de cada cuadro retocado,
fumado,
humillado o enaltecido;
vienen las cenizas en alas de Fénix.

Febrero de 2006





ESCRITO 2

Regresaría mi corto abecedario de español a las manos de Dios si éste me hiciera el favor, de tener las cuatro manos del pianista que puede musicalizarlo todo en las 88 teclas finitas de su caliente música infinita, del encontrarse para perderse de nuevo; para tocar el ánima de la luna, los sueños de tu cabeza, no perder las caricias de tu lengua, imaginar que esas teclas son una mujer, para cambiarle a Dios lo etéreo por una película del bagaje nada improvisado, de la sustancia aún no registrada en la tabla periódica, cuyo nombre en este idioma se dice es amor. Estaría ahí, con la ropa puesta y el corazón desnudo como cuando se quiere, aprendería de ese camino, le haría el amor hasta que su vientre se hinchara tanto durante nueve meses, para que la vida nos seduzca y sea ella quien esta vez coloque el vino; respirar así en las noches de embriaguez enamorada, el aroma de la gravedad moviendo en alas de mariposa el centro del Big Bang... Y antes de todo, cambiaría las teclas por la voz del más remoto cantor, llevarle a los oídos ese estupor. Le haría un trueque al más detallado pintor, daría un cabello de mi negro color por su mano de escultor. Cambiaría en esta vida lo que en otras, si es que existen, tendré. Más después de la mujer, de su vientre hinchado para palparle las pataditas, de hacerle el amor, de seducirle sus cabellos, de revivir lo viejo de los aborígenes en cuerpos nuevos, de llegar hasta viejos con las rodillas rotas, la piel a golpes, sus manos temblorosas, con mil guerras pérdidas y un millón de ellas ganadas... eso no lo cambiaría ni por las 88 teclas del mismísimo violín.

Febrero 19 de 2006 12:40 pm





DESORDEN DE IDEAS: 10:30 de la Noche

Porque el tiempo es poco
y la vida es mucho.
Porque llegas como hoja,
y te vas como cometa.
Porque la mentira
es la verdad que negamos.
Porque tengo un tumulto de ideas,
una infracción en el ladrón del transito por este trancón,
ahí va un poco de mi mielina:

Tus 24 cuadros
por segundo.
Tu guitarra
en 4 cuerdas del olvido.
Los 2 caminos
en grandes dicotomías a equilibrar.
Mis benignas ganas
de maldecir
la salvaje estupidez
del sol que quema
y no despierta.
De follarle al respiro,
el placer en una falda.
Hacer de los latidos de mi corazón,
una voluntad del impensado Amor.

El cabello de una Mujer es un espejismo raro,
conlleva a sus pechos, a sus ojos, al mapa corporal,
al olor que deben tener los ángeles.

Hay cosas que no se preguntan,
no se poetizan, no se psicologizan;
sólo se hacen, solo se sienten
y luego, ellas te lo dicen...

Darle cachetadas
a la conciencia de Belcebú,
que en dado caso
vale mas allá,
de la verborrea
que se escribe
y no se hace,
en aquella inconsciencia política
del lunes al domingo
sobre la cenicienta educación,
al no exigirles lo nuestro.

¡Mierda! Se me fue la mano,
metí el pie en tu valija triangular,
asome la cara por la ventana,
el agua rasgaba desde arriba
y vi:
a los mocosos independientes de sus casas,
a un putrefacto político no atracar,
al muro de Berlín cercar
a las maricas regiones ladronas
y asfixiarles sus ansias de mandar:
Era un dulce Sueño...

Hallarle respuestas
a la operación geométrica del Timeo,
es lo que mis ojos esa noche
a un cerdo lapicero
le pidieron.

Febrero 25 de 2006 10:54pm



DOCUMENTO SIN TITULAR

Omitiré una palabra,
una palabra bendita;
que si bien la dijera,
ya sería maldita.

Hay un hilo muy tieso y delgado;
una fracción de segundo
en la que el silencio se escapa;
una alucinación oculta en la reja.

Está una delicada proyección
en un tocadiscos con su aguja casi gastada,
y el acetato casi rayado pero bailando
aunque no baile y poco cante.

El computador me parpadea con la noche.
Los escalones de la pared son las versiones
que no me atrevo a evocar en un test de psicología,
sobre el piso de la 13 en el soponcio de mi miedo.

Un síncope, un síncope que le dé miedo al terror;
una luz que me llegue de las putas religiones
en la obligación de broncearme para quitarme
esta piel, este mar agreste del tiempo corto
y los silencios infinitos de una Bogotá.

Mas o menos: Marzo 4 de 2006






A Oscar Leonardo Salas

Durante la guerra civil española, el dirigente del ejército que llevo a cabola matanza de cientos de estudiantes denunciada por Miguel de Unamuno; tenia como consigna: “Arriba la muerte, abajo la inteligencia”. Día tras día esto conforma una realidad que se repite en cualquier rincón del mundo:

UNA BALA POLICIAL QUE TE SILENCIA, NO DEJES QUE…

Sueño, con que el color de las flores ya no sea ensangrentado;
con la lluvia bendiciendo las balas no utilizadas vilmente;
con tu ombligo lleno de tierra azul y una planta verde en luz de vida;
con el sendero vertical y tu mano atravesar los edificios de concreto.

Escucho, al crujir de dientes dar bofetadas a la anestesia humana.
Veo caminar ya no a los dormidos en sonambulismo cuadriculado.
Llevan los vivos al cementerio ya no flores cortadas sino sembradas.

La ciudad se embriagaba con la orina angelical, aquí llamada lluvia;
le daba bendiciones a los mentirosos y crucifixiones a los...
a los que en dados casos se olvidan o se nombran idólatramente.
La ciudad, aplastaba los hilos verdes como un agujero negro a la luz.
Y lo más terrible, es que entre tanto bullicio,
la ciudad se silenciaba con apenas una bala...

Y mientras sueño, no con los ojos cerrados,
voy haciendo del cementerio del desierto una flor sembrada
de un solo pétalo.

Marzo 12 de 2006 5:36 pm Mientras Llovía



PENSÁNDOTE A LAS 7 Y 30 DE LA MAÑANA EN LA TERMINAL

Te quería traer una rosa,
Te quería traer un clavel,
Te quería traer esta noche un papel.

Ni te traje la rosa,
ni te traje el clavel,
a mucho te traje el papel;
fue por culpa del viento que se me fue.

Pero te traje la rosaclavelpapel
que en tus ojos encontré.

Marzo 13 de 2006



EN LA SABANA DE BOGOTÁ

Pecar con un sello de labios,
de esos que resquebrajan los sueños,
hacen verter huracanes de los volcanes.
Sin tener que esperar
a que su isla se compenetre en la mía.
Es como Penélope en la espera eterna
que el mar escupe estrellas fugases.

Y pregunta un duendecillo despersonalizado:
¿Seré yo un meloso oso
ó será su ritmo una ecuación muy despejada?

Pienso azotar a un santo
por el pecado de lujuria;
a miss universo,
de esa de las inconscientes,
contaminarla con viruela...

Pues pienso viajar
por la vía óptica del teléfono,
clonar un celular y perderme
en un tapiz tupido de flores arco iris y negras.

Para estar becado por el amor,
y a continuación en la rectoría
con matrícula condicional por especular...

Se siente el callar del bafle,
la llama olímpica de los goles
del pensar y el sentir;
se siente el detener de un lápiz
y la vida de un mí
para que ese ti
no me mire ya más.

Marzo 19 de 2006 10:01pm



SOBRE TI Y ALGO MÁS

Letras en negrilla,
ritmos del rock, tambores de cumbia,
la escalera que me da callar para respirar.
Todas éstas van de fondo,
tus sonrisas y hoyuelos llenan la métrica,
aquella que en poesía jamás será mía.

Te llamo, cae del cielo un altruista,
se levantan el polvo, el alma de un nadaista,
los cactus del porvenir que con pocas gotas viven
o mejor: se sobrevive, si la rosa se lleva las miradas;
si la astucia del flautista adormece tu conciencia,
la misma que esperamos revolcar en el cuarto de tu mente,
en la lima del volar, y no dejarle espacios de anestesia
al mal cine que coexiste con discursos de extremista,
con la buena educación, la misma que no llega,
con la dieta maldita de la desnutrición;
esperando todas a tu trabajo, a tu bendición.

Si una rosa se lleva la dirección de tu parpadear,
espero no te olvides del cactus social,
de las miradas que te lanzo cuando te llamo,
de los minutos mínimos cuales con un anzuelo te quito,
de las muchas burbujas llenas de lo neuronal
cuando te pienso en el extremo de la capital,
en las señales de humo en el antes de llegar
sobre tu pisar.

Me llaman, me voy,
te dejo un papel
con algo de mi vivir,
con un silbido que en las noches
aún cuando no lo hablemos
va por ti, va por mi.

Marzo 20 de 2006



MAS PREGUNTAS, MENOS RESPUESTAS

Para qué existe la psicología,
la semiología, la etimología;
si con apenas un declive del manejar,
me devuelve todo hacia atrás?

Para qué, los cuerpos desnudos,
las mentiras ufanas de las cartas
nunca abiertas al público,
los minutos-meteoros del espacio pequeño,
los poemas inconstantes de Aníbal Niño;
si son peores que las criptografías?

De qué me sirve
el insomnio de los dormidos,
las paradojas del lenguaje,
releerme 100 veces a Kafka en su metamorfosis;
si jamás les he entendido?

De qué me sirve la casa de los espejos,
tanto fracasar teórico de lo mero empírico,
las conversaciones con la voz en el celular,
y el toque de las campanas en la mañana;
si mi cuarto es de 2x3
y mi cuerpo de 5x10?
Si el universo es finito,
y mis respuestas no alcanzan a tal concepción?
Si mis ojos se apagan con la luz encendida
y despiertan cuando no hay estrellas?

Marzo 22 de 2006



ME CONFIESO

Confesarte que fui yo a la iglesia
a preguntarle al oráculo sobre el Olimpo de la existencia;
que no soy agnóstico ni menos un fervoroso creyente.

Confesarte la admiración hacia la belleza
de la niña universitaria de los rizos castaños;
las cartas mandadas sin postal alguna, sin fecha,
sin remitente ni expediente,
que ese fui yo, el que en la tarde te extrañó,
el de las compulsiones de la muerte,
el del beso aún no sé si robado,
el que juega a escondidas con la ceguedad;
ese mismo, con ojos saltones y extraños
de mística fragancia en las rosas nocturnas del bien.

Te confieso entonces,
lo que no tengo para decirte,
aquello guardado por mis pupilas gustativas
en la caja fuerte de tus tirones musculares
hechos líneas nada rectas, nada toscas,
siempre tersas, siempre sueltas.

Confesarte que el romanticismo se fue al ¡Carajo!;
que te rozo los labios con un dedo
para no quemarte con mis labios.
Que sé más de cocina que de fútbol,
y eso que no cocino.
Y que la amnesia filosófica al aprender sobre Kant,
se ha tragado entero mi poco saber escribir.

Confesarte que -antes de las pequeñas dudas- al contemplar tus ojos,
cruzaba tanto el Atlántico como el Pacífico
en búsqueda de tu conjunto terrenal que quería
y que aún creo querer, pues dudo sobre mi razón
y me confunde ese basto concepto de algún Cratilo titulado amor.

Marzo 23 2006



En estos días me he dado cuenta que esta cosa de estar escribiendo me está comiendo. Los pocos libros que compro no son de psicología y sí de la tura de la literatura, y eso me asusta y hasta me gusta. Deberé entonces, tocarle las puertas al conductismo, pues el psicoanálisis no ha querido perder su prestigio, alegando que estoy demasiado loco o al revés: demasiado cuerdo como para perderse en un diagnóstico que no existe y un tratamiento que poco promete. Me asusto por algo que no diré aún cuando a algunas ya se los he dicho, y también me asusto pues necesito comer a la vez que escribir para seguir viviendo... un buen loco decía: "Yo no invento el arte. El arte sucede en mi carne como el deseo de una mujer" y por ello le rayé su libro en la edición del 61 para escribir, se lo rayé porque me deslumbró tal cual lo sabe hacer el mismo Borges, los escurridizos poemas de Dylan, lo enmascaradamente sarcástico de los buenos y alguna apasionada mujer... Y como diría Maturana, Las palabras son el método por el cual los humanos se acarician:

PALABRAS

Buscaba escribir
y más si era en una humana piel;
me quemaban las letras las entrañas
cual si fueran el Galeras.

Mi síntesis corporal era rígida,
un jurado de concreto del Word Center;
apenas el canto hecho escritura
me perforaba las coyunturas para que andara,
los labios me los pellizcaba para que te hablara,
desembarcaba la razón y el sueño me envolvía.

A lo lejos de los diablos
al lado de los ángeles
desnuda te veía
y desnudo ahí te caía.

Tenía yeso para bailar,
pero la palabra para analizar;
la música en español, ingles e incluso italiano,
le daban a las neuronas,
sonrojadas por iluminar...

Tenía la palabra de hierro caliente
para la sociedad,
y a mis manos rosadas
para hincharte de mí,
para jugar eróticamente
arriba y abajo de tu Ecuador,
para hacer ejercicios con el lápiz de compulsión,
para soñar, caminar, razonar,
injuriar, convertir
y ser en ti como en mí...

Marzo 26 de 2006 5:30pm



“¿Por qué, Eros cruel, te has pegado a mi carne como sanguijuela?”
Teócrito

DEPENDENCIA DE LA ESCLAVITUD (VÍNCULACIONES SIMBIÓTICAS)

Sí, esta carne es una corruptible manía
de la no alegría,
que no puede vivir sola, alejada del deseo;
rogando ser esclava
aún cuando su vector es la libertad,
si es que tal constructo en total existe.

Cómo podés ser libre sin haber sido esclavo?
Cómo pedís oscuridad sin ver las estrellas?
Qué vago sentimiento me sepulta a ser tu amante?

Incestuoso espejo de la soberbia,
colmillos que se aferran a mi cuello
en la noche delictiva de tu nosferatus;
mientras en el callejón suculento de basura,
deslizan sus dedos, las manos del esclavo.
Pues tal vez mañana sea un Spartaco,
pero hoy los dioses del Eros
manejan la razón
de la desazón.

Fecha: Dos años después de la primavera



La realidad no es un sueño;
es una pesadilla de la que a veces
despertamos y podemos soñar:

QUÉ HACER?

Seres de la luz,
demonios del inconsciente:
estrellas atrapadas en la subversión
de no formar parte del espacio.

Cara y Cruz de una configuración
un tanto personalizada, tergiversada:
horizontal, vertical, transversal,
postulaciones de un carácter inusual
pues si no sé a donde vas.

Microbacterianos de la sociedad,
sustancias que recaen en la carne
de peces nadadores de calles,
descritas por hematofóbicos
de la suavidad versificada.

Tramos que nunca he de recorrer
sólo he de ver.

Me despido con la cruz a cuestas
de esta maldición que nos da
el ser conscientes
de la puerca realidad.

Abril 27 de 2006 11:27 am



Mientras que el rojo del Tomate es el color de la pasión y el amor,
el verde de la cebolla simboliza el de la esperanza:

SABER APRENDER, SABER SER SIENDO

Estás allí, con el azul puesto del medio día, la capacidad loca de ser más que las abrumadoras respuestas de la razón conocida y la ciencia objetiva.
Te siento caminar a mi espalda y con el tono desinhibido del no importar, te miro, te observo y te beso, doy de nuevo vuelta sobre mi escritorio de la imagen puesta en la nada, donde tan sólo existo sin la importancia del que dirán de mí los demás al leer las líneas ahora dispuestas por la sensación que dejaste con los sueños poco realizados.

No puedo más que aceptar el no poder hablar en otros idiomas, de seguro trataría de esto en el Esperanto no funcional de una época desesperadamente fugaz. Sí, las mariposas quedaron podadas desde las raíces de sus alas, por cuenta de las flores no perfumadas. Sí, estás todavía ahí, con el respirar a medio cortar, con la profundidad que te da esta dialéctica de tú pensar y de mí pensar sobre ti que te hace más grande al conectarte con otro ser que de seguro en instantes no es. Pues a veces somos bombas nucleares que se callan y calan sus pocos milímetros de uranio por rendijas pequeñas de mensajes subliminales al natural limón de un mirar tan roto para el conocedor, tan cerrado para el inocente y desprovisto intercesor que no sabe de interpretación.

No, no hay más infinito que el de esta noche llena de distinciones embalsamadas en colores que vierte mi cerebro para no perderte del tablero ni por un momento, excepto cuando creo estar dormido, pues es preciso cuando el espacio me lleva en sus brazos para claudicar un poco, pero al poco vuelvo para ya no ser más, para sembrarme como una hermosa medusa en la realidad que muerde y muge babeándome el pelo, acrecentando mi hambre, impulsándome a ya no dormir un centímetro más de lo especificado por las recetas que dan los doctores del caminar en esta vida que te enseña a pelear para disfrutar, para saber perder y no temer al que dirán de los ojos que bien saben leer. Para ya no ser ni un simple ángel de luz, ni un ángel oscuro de los demonios escondidos por no saberte un poco más allá de este infinito que castiga.

Sí, se repite la escena, y tu respirar ya no está más a mi espalda, y no sé a que hora enfrente de mí te sentaste a compartir, de otra forma, esta partida de cocina que vierten en el sartén el fruto rojo del tomate y la integridad verde de la cebolla...

Mayo 1 de 2006 8:30 pm



Sobre el Boulevard de mis sueños quebrados
sé que camino porque se flexionan las rodillas
y los objetos se mueven hacia atrás.

-Qué es el amor?
-Una buena pregunta con miles de R//.

-Puede ser un síndrome
en el que la fijación no sólo es oral,
teniendo en cuenta que todos los sentidos
se posaron en esa noche de verano
sobre su cuerpo y más allá de su física alma.

No, Sí, ahora apenas la mañana alcanza
para soñar en verte con un beso,
pedirle a los jazmines una nota intensa de aromas
que adopten la semejanza de la belleza conseguida.

Tocan a la puerta, me interrumpen por 1 seg.
pero no es eterno es tan mortal como lo banal,
y tú no perteneces a la categoría del no saber.

Consentirte ahí sentada como niña sorprendida
por el volar de una cometa,
te cierro los ojos mientras atraco de tus labios
un suspiro atrapado en tu rostro fresco.

Si el amor es un síndrome extraño, no catalogado,
no medido, apenas vivido y apenas asesinado;
pues bien, amo, amo las plantas descalzas en la arena
que se hacen espalda, pestaña, palabras,
contravía de mirares, toque coqueto de las uñas,
y por fin, una comunicación exacta del querer.

Y cuando el síndrome decae
como capa de los viejos súper héroes,
no más queda el vago diván que no habla,
la superflua entrevista que pregunta
sin escuchar primero los silencios explícitos
de una desintoxicación necesaria para no delirar
y verte de llena allí posada en la cometa
viendo como el mundo vuela y la cometa
pareciendo tierra firme del Boulevard
de los sueños quebrados.

Pero se hace jirones esa psicosis
y te veo frente a mÍ con los labios juntos,
el sudor cálido de las primeras caricias
al ser tuyo y mÍa
más allá de un sencillo soñar sobre la muerte.

Mayo 20 de 2006 12:21 pm



W.F.C.A.

No, escribiré mi novela cuando tenga 40 años
borracho en un bar, con una sobre dosis de heroína
y las náuseas merodeando como ratones de madrugada.

Mis escritos se pierden a través de tu túnel negro,
mojado por el titubear acuoso de una acuarela
siendo un parejo símil a tu rostro de rosa.

Si escribo sobre ti o sobre mí,
que más dará lo que otros puedan decir,
si después de escrito
ni yo lo sabré con exactitud propia definir.

No mas vuelvo para aprender,
decir incoherencias
que a mi ego suenan bien.

No más atribuyo a las páginas un comunicar,
a tus dos muslos bucales que teñidos con un fino pintalabios
hacen un juego espléndido con tu blusa roja entreabierta
como para que un pincel te amara en una pizarra de lienzo.

No sé hablar con letras,
balbuceo y deseo jugar con ellas
en un ajedrez estrecho por un laberinto;
no sé tocar con mis manos, apenas balbuceo
y apenas te escribo una novela sin cronismo,
personajes o final que te lleven al lugar de Morfeo
en el cual se miran con oposición y amor
aquellos de la fiesta y la seriedad.

Recorro tu túnel mojado
tus pinzas que me aprietan
y me desgarran amorosamente
a escribir de una vida
contenida en un vaso.

Mayo de 2006

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